“Traducir es tender un puente entre dos mensajes, dos lenguas,
dos culturas, en un acto de comprensión y comunicación”.
H. G. Gadamer
La importancia de una buena traducción
Traducir es comunicar un mensaje a una cultura diferente de la nuestra.
Para que nuestro destinatario comprenda perfectamente lo que deseamos transmitir, es importante lograr una comunicación eficaz.
Para ello, no basta con transcribir literalmente las palabras del texto
que se traduce.
Sólo un traductor profesional sabe cómo lograr los siguientes parámetros de calidad:
Fidelidad: Una buena traducción respeta las ideas del texto original, sin incurrir en ningún error de sentido. También respeta el nivel de lengua (formal o informal) y el propósito del mensaje (persuadir, informar, etc.).
Precisión: Cada término técnico se revisa exhaustivamente para asegurarse de que el vocabulario sea exacto.
Fluidez: Un texto bien traducido presenta una redacción impecable, sin errores gramaticales ni ortográficos, de modo que su lectura es sencilla y fluida.
Adaptaciones: A veces será necesario realizar cambios con el objetivo de adaptarse a la cultura del lector final y así lograr la comprensión del texto. Para tal fin, el traductor detecta aquello que no se aplica al destinatario y evalúa cuándo habrá que insertar aclaraciones o hacer conversiones, por ejemplo: unidades monetarias o de medida, nombres de instituciones, costumbres, expresiones idiomáticas, refranes, metáforas, juegos de palabras, frases hechas.